viernes, 7 de diciembre de 2012

LA HISTORIA COMO LISTAS DE FECHAS Y NOMBRES

El primer ministro inglés, David Cameron, en el contexto del debate sobre la identidad británica y el referéndum escocés, plantea la necesidad de que los alumnos conozcan 200 key figures de su historia. Inspirado por esa iniciativa, Fernando García de Cortázar, un historiador cercano al PP (Fundación 2 de mayo, nación y libertad), propone 50 hitos para la española. No sabemos si siguiendo la estela en la que este mismo blog se encuentra, la Comunidad de Madrid fija 15 fechas que se deberán dominar por los alumnos de Primaria (17 de febrero de 2012).

Para la historia universal, Stefan Zweig seleccionó 14 "momentos estelaresy distintas iniciativas académicas o editoriales emprendieron notables esfuerzos para la determinación de los títulos imprescindibles del canon occidental en literatura y arte. En la red pueden encontrarse todo tipo de listados (10 acontecimientos que cambiaron la historia, 10 revoluciones10 batallas que forjaron España). Evaluar conocimientos históricos que a su juicio debería tener un aspirante a obtener la nacionalidad es la opción de algunos jueces, lo que les lleva a elaborar cuestionarios inspirados por los examenes estadounidenses de citizenship. Hay incluso algunas encuestas que miden la ignorancia sobre estas cuestiones de la juventud española (y más).

El mero hecho de proponer un listado de fechas y nombres es una reivindicación de cierta forma de enseñanza de la historia que se ha venido en motejar de "tradicional" por oposición a la denominada pedagogía progresista (que ha venido siendo el paradigma dominante desde hace ya muchas generaciones). Tal reivindicación no es trivial, y se defiende explícitamente:

It is not a backward-looking curriculum but very forward-looking. (...) there has been a move too much towards skills without sufficient emphasis on the knowledge that you need to use them. In history, for example, we do not see how you can have a good foundation of knowledge without understanding the chronology of events. The current version of citizenship, which includes topics such as identities and diversity and how to negotiate, plan and take action has been cut back from 29 pages to one for 11 to 14-year-olds. The new syllabus will focus on the British monarchy and parliamentary democracy as well as theories on liberty and rights. (Gove brings back 1066 and all that: Pupils to learn about key events as education secretary scraps 'politically correct' national curriculum, Daily Mail, 14/10/2012).

Fechas y nombres de personajes o batallas, a pesar de (o más bien gracias a) su limitación a la historia política (en perjuicio de la historia económica y social o "historia total"), proporcionan un esquema básico de localización espacio-temporal e identificación sentimental ucrónica (yo soy de aquí, yo soy como él, yo soy de ellos). En su simplicidad y capacidad formativa reside el éxito de la historia nacional, puntal de los nacionalismos o procesos de nation-building: tanto del inglés como del francés, tanto del español como del de cualquiera de las identidades alternativas que se pretenden construir en oposición a este, especialmente construidas sobre el victimismo (el bucle melancólico). Estamos asistiendo a una verdadera  batalla por la memoria.



El Roto, 23 de noviembre de 2013

Error de la Transición de Suárez, que luego pocos pondrían empeño en reparar, fue entregar a las comunidades autónomas la palanca ideológica de la Historia renunciando el Estado al principal instrumento de formación de ciudadanos. Se regaló el pasado a las autonomías y éstas se lo quedaron, siendo responsables de la indigencia del pensamiento político español, de los últimos años, respecto del hecho nacional. Bajo coartadas pedagógicas, el sistema educativo enseña el pasado de una manera discontinua para negar la evidencia de que la historia de España es un proceso largo y cambiante; estrangula las voces universales que nos unen y empuja a visitar los cementerios que nos separan; silencia quinientos años de vida en común, de territorios y sueños compartidos, y despliega un catálogo de héroes regionales, vestidos como para un baile de disfraces. (Fernando García de Cortázar, 50 hitos de nuestra historia, ABC, 21/10/2012).

El difundidísimo uso del presentismo en el lenguaje usado para referirse a hechos y procesos históricos, en todo tipo de contextos, explica la naturalidad con que recibimos titulares como éste:

Un pastor halla casualmente el primer retrato conocido de un castellano-leonés


Por otro lado, al estar tales selecciones mayoritariamente centradas en ''dead white males" ("varones blancos muertos"), todo tipo de "alteridades" se ven ofendidas por lo que perciben como una omisión que las "invisibiliza", reivindicando las respectivas carencias a "visibilizar" (de "clase", de "raza", de "género").

Incluso renunciando a la "corrección política" y asumiendo todos los potenciales defectos de una lista de fechas, hay otro problema inevitable: toda selección implica una opción, y no es posible que todos estén de acuerdo con ella (en Granada están incluso discutiendo "Mariana sí, Toma no"). Limitándonos al listado, yo no estoy muy conforme con la de García de Cortázar. Aunque todos los seleccionados por el historiador español son de gran magnitud, algunos me parecen redundantes o secundarios en comparación con otros acontecimientos y procesos esenciales, o al menos más trascendentes, que se echan en falta. También se evidencia un sesgo temporal: de los "50 hitos", dos son de la Edad Antigua, 17 de la Edad Media, 11 de la Edad Moderna y 20 de la Edad Contemporánea. Por comparación, el programa de Historia de España de la Prueba de Acceso a la Universidad (dividido en "cuestiones" y "temas" que no se pueden asimilar a listados de fechas, pero sí están sujetos a una estructura cronológica) plantea 1 cuestión para la Prehistoria, 2 cuestiones para la Edad Antigua, 15 cuestiones para la Edad Media, 26 cuestiones para la Edad Moderna y 25 temas para la Edad Contemporánea; un total de 66 epígrafes.

Por nuestra parte, vamos a intentarlo con una docena, que siempre será más fácil de recordar. Sólo siete coinciden (la discrepancia es más bien aparente que real, porque todos pertenecen a los mismos procesos, como puede verse en los comentarios, donde unos cuelgan de otros como cerezas), y se ha procurado un equilibrio por edades más progresivo: 1, 2, 4 y 5. La prehistoria, que en el territorio peninsular tiene una particular riqueza (de Atapuerca a Altamira -hitos también "nacionalizados"-), por razones metodológicas no aparece en estas listas (no tratan del pasado en sí, sino del que refleja la historia, es decir, los documentos escritos). La sobrerrepresentación de la Edad Media en la lista de Cortázar refleja una opción legítima, pero que debe explicitarse: con ella pretende encontrar cómo hay una idea de España antes de la invención de otra idea de su país.

En cualquier caso, comparto este deseo del "contemporanista" Juan Pablo Fusidesearía que los españoles conocieran la historia no solo de los últimos dos siglos, sino toda su historia. Porque España no tiene naturaleza, tiene Historia.


LOS DOCE HITOS



1- 209 a. C.: Escipión el Africano conquista Cartagena. Otro Escipión (Emiliano o "el joven") tomará más tarde Numancia (133 a. C.); pero fue la Segunda Guerra Púnica el hito decisivo para la romanización, proceso secular que determinó la "historicidad" de los "protohistóricos" pueblos prerromanos (temprano e intenso en Mediterráneo y valles, intermedio en la Meseta, tardío y débil en la franja cantábrica). La campaña de Augusto contra los cántabros fue presentada como el inicio de la pax romana. Algunos años antes se había inaugurado la aera hispanica (38 a. C., un cómputo temporal que siguió utilizándose para hasta la Baja Edad Media). La presencia en el trono imperial de "hispanos" (Trajano, Adriano, Teodosio) no supuso para la Hispania romana más impacto que otros hechos compartidos con otras provincias del Imperio, como las guerras civiles, la extensión de la ciudadanía, la crisis del siglo III, las reformas de Diocleciano o la cristianización.




2- 
756: Abderramán I independiza el emirato de Córdoba (hecho más decisivo para al-Andalus que la conquista anterior -Guadalete, 711- o el califato posterior -Abderramán III, 929-). Los dos siglos anteriores, en que las instituciones romanas cayeron ante los invasores germánicos y se establecieron el reino suevo de Braga y el reino visigodo de Toledo, bien merecerían más de un hito (conversión de Recaredo, Liber iudicorum), pero precisamente su condición relativamente débil y efímera y sus rasgos  "tardorromanos" (es incluso habitual considerar el periodo como "Edad Antigua" -así lo hace el programa de la PAU-) los hacen más un referente ideológico para el "goticismo" del reino asturleonés (y a través de él, de una opción interpretativa del "ser de España") que una realidad de peso equivalente a romanización o arabización (no hubo "gotificación"). Para la formación de los reinos cristianos del norte peninsular (muy precarios hasta el siglo XI) fue mucho más decisiva la presencia y decadencia de dos imperios (el carolingio y el omeya) y la de elementos de marcada originalidad (sustrato prerromano -cántabros, vascones-, mozárabes, muladíes).



3-1212: Batalla de las Navas de Tolosa (estableció de forma definitiva el predominio de los reinos cristianos, más que cualquier otro hito de la Reconquista -la mayoría mitificados: Covadonga, Roncesvalles, Clavijo, Calatañazor, Toledo, Aledo, Valencia, Sagrajas, Uclés, Barbastro, Calatrava, Alarcos-). A mediados del siglo XIII había quedado trazado un reparto territorial de gran continuidad: "la España de los cinco reinos" (Portugal, Castilla, Navarra, Aragón y Granada -el único musulmán-). Se intensificó la repoblación, que en cada siglo y espacio físico había ido produciéndose a través de distintas instituciones (de norte a sur presuras, concejos, órdenes militares, repartimientos). Ese proceso repoblador, responsable de la peculiaridad del feudalismo en España, fue posiblemente el más decisivo para la conformación de los grupos humanos y territorios españoles (tanto en sus diferencias como en sus características comunes). Las monarquías feudales se dotan de Cortes para la representación estamental. De las taifas surgidas de la descomposición de las sucesivas reunificaciones almorávide y almohade solo sobrevivió la de Granada, donde se desarrolló el refinado arte nazarí (Alhambra). En los territorios cristianos, el arte románico da paso al gótico; en ambos estilos con su vertiente mudéjar.






Tapiz de las Navas


4- 1492Los Reyes Católicos conquistan Granada, expulsan a los judíos, autorizan la expedición de Colón y reciben la Gramática castellana de Nebrija. Quedan conformadas las principales instituciones del Antiguo Régimen en España, que perduraron durante toda la Edad Moderna. A pesar de su programa de "máximo religioso", se perpetuó el problema cristiano-nuevo: ni se acabó con la discriminación de los judeoconversos ni se consiguió la asimilación de los moriscos, cuyas rebeliones periódicas continuaron hasta su expulsión (1609). La reforma cisneriana del clero y la Universidad, y la ubicua presencia de la Inquisición impusieron la ortodoxia católica sobre toda la vida social e intelectual, lo que no impidió el desarrollo de unos potentes humanismo y renacimiento españoles. Como consecuencia del descubrimiento de América hubieron de replantearse las condiciones de la paz con Portugal, ahora como un reparto del mundo que sanciona el papa (el español Rodrigo Borgia -Alejandro VI-). Se fijan tres ambiciosísimos ejes de presencia extrapeninsular: el imperio ultramarino, el imperio mediterráneo (Italia y Norte de África) y el establecimiento de alianzas con las potencias que rodean a Francia (Inglaterra y Austria-Borgoña). El  testamento de Isabel y las leyes de Toro son documentos muy significativos.





Torquemada promoviendo la expulsión de los judíos

5- 1516Carlos de Gante hereda las coronas de Castilla y Aragón, que suma a los Estados borgoñones, y poco después a los Estados de los Habsburgo y al título de Sacro Emperador Germánico. La oposición a los "flamencos" suscitó el levantamiento comunero (1520-1522). La relación hispano-flamenca no era coyuntural, sino una estructura de larga duración expresada en ámbitos socioeconómicos, políticos y artísticos que se fue confirmando a través de sucesivas victorias del bando aristocrático que entronizó a la dinastía Trastamara (en Castilla, con la muerte de Pedro "el cruel" a manos de su hermanastro Enrique "el de las mercedes" en 1369, en Aragón con el elección de Fernando "el de Antequera" en el compromiso de Caspe de 1412). La concreta acumulación territorial en Carlos fue también fruto de factores imprevisibles:  la muerte de Miguel de la Paz (que de sobrevivir habría significado la unión ibérica -se produjo posteriormente, en 1580-) y la ausencia de hijos del segundo matrimonio de Fernando el Católico (que de existir habrían impedido la continuidad de la unión castellano-aragonesa). La política matrimonial, diseñada para aislar a Francia (el rival con el que España se disputa la hegemonía política europea -la Reforma protestante lo era en el plano religioso y el Imperio turco lo era en otro espacio y ámbito de civilización-), también jugó un papel clave en las cambiantes relaciones con Inglaterra y en la incorporación de Hungría. La cambiante idea de imperio de Carlos V llevó a su reparto entre su hermano (Fernando) y su hijo (Felipe II), iniciando dos siglos de duplicidad dinástica entre los Austrias de Viena y los Austrias de Madrid. La inicial identificación de Carlos con Erasmo impulsó el erasmismo en España, que pasó a ser duramente perseguido para impedir cualquier tipo de desviación ideológica. La compañía de Jesús, la escuela teológico-jurídica de Salamanca y la escuela mística española dieron un marcado protagonismo español a la Contrarreforma. Simultáneamente al comienzo del reinado de Carlos V se produjeron la primera circunnavegación del mundo (Magallanes-Elcano, 1519-1522) y la conquista de México (Hernán Cortés, 1519-1521). Pocos años después se produjo la conquista del Perú (Francisco Pizarro, 1532-1533).





Carlos V derrotando al Furor (Leoni)


6- 1640: Crisis de la Monarquía Hispánica. Felipe IV tuvo que elegir entre Portugal y Cataluña. El Siglo de Oro coincidió con la decadencia española, confirmada en los tratados de Westfalia (1648). A la revolución de los precios del siglo XVI siguió una fase depresiva secular (ambos procesos observados por los arbitristas). Por contraste, las crisis simultánea de la monarquía francesa (Fronda) se cerró con el incremento del poder de Luis XIV, rey absoluto en su reino y hegemónico en Europa, que obtiene en el tratado de los Pirineos (1659) una frontera que se ha convertido en la más antigua del mundo. Hasta finales del siglo XVI fueron imbatibles los ejércitos españoles (que aterrorizaban América -conquista del imperio azteca por Cortés y del inca por Pizarro, con tropas muy escasas- y Europa -Pavíasaco de Roma, Mühlbergsaco de Amberes, San Quintín-, lo que provocó buena parte del complejo de inferioridad que produjo la leyenda negra) y la marina española (que detuvo a la turca en Lepanto -1571- y mantenía una presencia global con la flota de Indias y el galeón de Manila). En la guerra de los ochenta años o de Flandes (1568-1648) el Imperio español sufrió algo similar a lo que fue Vietnam para los Estados Unidos: la incapacidad de vencer una revuelta particularista con fuertes componentes identitarios y base socioeconómica radicalmente incompatible (reforma protestante y revolución burguesa). La supervivencia de Holanda ("los mendigos del mar") quedó garantizada desde el desastre de la Armada Invencible (1588), que también abrió a Inglaterra su propio camino imperial. El duque de Lerma, valido de Felipe III, optó por una política exterior pacifista y contemporizadora (la pax hispanica), mientras que la corrupción intensificaba la decadencia interna. El conde-duque de Olivares, valido de Felipe IV, optó por una política agresiva de "reputación" y proyectos racionalizadores en sentido centralizador, inicialmente exitosa (annus mirabilis de 1625, reanudación del "camino español" o de los tercios de Flandes), pero que condujo al desastre (Rocroi, 1643). Las costas americanas pasaron a ser prácticamente imposibles de controlar. Aunque se consiguió evitar la total descomposición, el último de los Austrias españoles, Carlos II el hechizado, simbolizaba con su incapacidad personal el caótico estado del Imperio español, mientras las potencias europeas planificaban su futuro reparto.






Socorro de Bahía (Maíno)


7- 1701: Guerra de Sucesión. Felipe V impone el absolutismo borbónico. El "Siglo de las Luces" comienza con los novatores. Las Reales Academias regulan el mundo intelectual y artístico. A pesar del apoyo de los sucesivos reyes a los equipos ilustrados, las bases sociales del Antiguo Régimen consiguen impedir la posibilidades transformadoras de las "reformas borbónicas" (que pasaron de estar orientadas por el mercantilismo a prefigurar el liberalismo: Catastro de Ensenada, Libertad de Comercio -de granos y con América-, Ley Agraria, Decreto de Urquijo, primera desamortización). A diferencia de Francia, la identificación "casticista" de privilegiados y pueblo impide que los movimientos sociales tengan orientación revolucionaria (Motín de Esquilache, 1766).





Diccionario de autoridades


8- 1808: Guerra de Independencia. Inicio de la revolución liberal, ruina económica y emancipación del continente americano. La Constitución elaborada por las Cortes de Cádiz (1812) fue un referente internacional, y abre la historia del constitucionalismo español. En 1814 los afrancesados inauguran un exilio español que continuarán sus propios vencedores (los liberales gaditanos, reprimidos por el absolutismo de Fernando VII) y que se mantendrá con distintos protagonistas hasta 1977. En medio de una desoladora decadencia cultural, resalta el genio universal de Goya.





9- 1836: Desamortización de MendizábalPrimera guerra carlista, industrialización precaria (el primer ferrocarril español fue en La Habana -1837- y el segundo en Barcelona -1848-) y conformación de una  nueva clase dominante como oligarquía: la alta nobleza se asimila con una burguesía que pasa de revolucionaria a conservadora, el clero pierde su poder económico y se esfuerza en mantener su presencia social frente al creciente anticlericalismo (matanza de frailes y quema de conventos de 1834-1835). El día de difuntos de 1836 Larra escribía: "aquí yace media España; murió de la otra media". A los pocos meses se suicidó. Su entierro reunió a los intelectuales del Romanticismo, y el elogio fúnebre de Zorrilla significó para éste su entrada en el mundo literario.




10- 1898Desastre y regeneracionismo. La reflexión intelectual sobre las causas de la pérdida de Cuba y Filipinas abre la Edad de Plata (generaciones de 1898, 1914, 1927, élites formadas en los valores progresistas de la Institución Libre de Enseñanza). La fractura social e ideológica llevó a "las dos Españas" a la guerra civil (1936-1939) tras los sucesivos fracasos de la Restauración (semana trágica, crisis de 1917, desastre de Annual), la Dictadura de Primo de Rivera (1923) y la Segunda República (1931).






11- 1953: Pacto de Madrid, alianza de Estados Unidos con la España de Franco. Fue el hecho determinante para la supervivencia del régimen, que demostró suficiente capacidad de adaptación: del nacionalcatolicismo a la apertura y de la autarquía al desarrollismo (anteriormente, ante la evidencia del retroceso de sus aliados del Eje en la Segunda Guerra Mundial -1943-, procuró distanciarse de ellos, retirar la División Azul del frente ruso y moderar la inicial identificación del Movimiento Nacional con nazismo alemán y fascismo italiano, relegando a la "familia azul" o nacionalsindicalista, a pesar de lo cual no pudo evitar el aislamiento internacional de la posguerra). La oposición al franquismo entró también en una nueva fase (sucesos de 1956); así como el arte y la cultura (generación del 50).



12- 1986: Entrada en el Mercado Común y referéndum de permanencia en la OTAN, hechos probablemente tanto o más trascendentes que la muerte de Franco (1975) o la redacción de la Constitución de 1978, al cerrar el ciclo de la Transición (consenso político y económico-social -pactos de la Moncloa, 1977-) y completar la equiparación de España con Europa occidental ("Estado social y democrático de derecho", "derechos fundamentales y libertades públicas", "pluralismo político", "libertad de empresa en el marco de la economía de mercado"). Se configuró una nueva estructura territorial a través del "derecho a la autonomía de las nacionalidades y regiones" y el reconocimiento de "derechos históricos". También se establecía la colaboración del Estado con instituciones sociales como sindicatos, organizaciones empresariales y profesionales y confesiones religiosas, especialmente con la iglesia católica. Simultáneamente a la Constitución se establecieron acuerdos con la Santa Sede (1979) que revocaban los aspectos más nacionalcatólicos del concordato franquista, pero garantizaban la financiación pública de la iglesia, y su presencia en la educación. El clero, que se había distanciado del franquismo a partir del Concilio Vaticano II, en democracia mostró una fuerte oposición a las medidas que consideraba contrarias a su concepto de familia (divorcio, aborto). Los militares dejaron de ser un poder fáctico tras el golpe del 23-F y el ingreso en la OTAN (1981). El poder económico (banca y oligopolios energético y de las comunicaciones) sí lo siguió siendo. A mediados de los ochenta se cerró también el ciclo de la crisis de 1973 y de la reconversión y reestructuración  industrial, iniciándose la "cultura del pelotazo" o "del ladrillo". Quien murió en 1986 fue Enrique Tierno Galván (redactor del preámbulo de la Constitución y primer alcalde democrático de Madrid) "y con el SIDA se acabó la movida".




El príncipe Felipe, abanderado en las Olimpiadas de Barcelona




Concretamente, los hechos ocurridos en dos de estos años (1492 y 1808) han parecido tan decisivos que convencionalmente se consideran como hitos de paso de una edad histórica a otra. No obstante, no hay que sacralizarlos. Esto dice José Álvarez Junco:

Entre 1808 y 1814, en los seis años que rodearon la fecha cuyo bicentenario se cumple ahora, se acumuló una secuencia vertiginosa de acontecimientos ... El conjunto reviste una enorme complejidad. Pero ha sido simplificado y elevado a mito fundacional, por considerarlo el origen de la nación moderna ... Como buen relato mítico, se ha cargado de héroes, mártires, villanos, hazañas y momentos sacrosantos que encarnan los valores que sirvieron y todavía hoy deberían seguir sirviendo de fundamento a nuestra sociedad. Todo un montaje sencillo, pero no fácil de cuestionar, ni aun casi de reflexionar críticamente sobre él, sin correr serios riesgos de ser acusado de antipatriota.
Pero las investigaciones recientes arrojan muchas dudas sobre este relato canónico.

El tema del patriotismo daría para mucho más.


BEBAMOS DE MUCHAS FUENTES


Para una visión más amplia y estructurada debe ampliarse la información con todo tipo de fuentes, empezando por las más básicas, como cualquier libro de texto escolar, y siguiendo por las grandes síntesis de vocación enciclopédica y las obras historiográficas de distinta dimensión. Cada una de ellas está sujeta a inevitables sesgos y distorsiones metodológicas de distinto signo, incluyendo las ideológicas (Cortázar denuncia de forma muy gráfica una de ellas, como se cita arriba); por lo que para tener un panorama equilibrado, hay que tomar distancia, consultar distintas y ejercer la crítica.

No está de más leerse algunos artículos de Wikipedia (están bastante vigilados, pero como todos ellos, deben consultarse con prudencia y no utilizarse como fuente única):

Cronológicos:














Los enlaces marcados en el texto apuntan también a artículos de Wikipedia (o en algunos casos a otros sitios web con información pertinente). Las imágenes 1, 2, 4, 5 y 6 proceden de Commons, las demás quedan indicadas en su lugar.




ACABEMOS CON BUEN SABOR DE BOCA

No puedo dejar de comentar la imagen escogida para presidir el blog: una docena de pinchitos de tortilla, dispuestos para que les hinquemos el diente. La tortilla de patatas o tortilla española es un excepcional ejemplo de la dimensión global de la historia de España: mientras que la sal es un condimento universal, el aceite de oliva representa la sabrosa base autóctona mediterránea; el huevo de gallina debió llegar en la Antigüedad con los colonizadores históricos; la patata fue uno de los premios del descubrimiento de América. La cebolla es optativa, como otras verduras, asociadas en general a la pobreza ("contigo, pan y cebolla", refrán convertido por Miguel  Hernández en las hermosísimas Nanas de la cebolla). Para "enriquecer" la tortilla hay que recurrir al chorizo o al jamón. El notable uso de productos del cerdo en la cocina española es el resultado de la secular convivencia de los cristianos con musulmanes y judíos: había que poner en valor las diferencias. Los ricos han de comer carne, producto prohibido a los cristianos en Cuaresma, e incluso pagar bulas para eludir la prohibición, aunque tales abusos les condenan a sufrir de gota. Los hidalgos, aunque pasen hambre, presumen de haberla comido (así hace el del Lazarillo de Tormes). Don Quijote, cuando quiere insultar a Sancho, le llama "villano harto de ajos"; es una manera de aludir a su condición social y sugerir una posible ascendencia morisca (los mejores agricultores de huerta). Por su lado, las lentas y prolongadas ollas de los cocidos parecen ser una herencia judaica (no podían ni encender el fuego en sábado, de modo que las dejaban hervir desde el viernes por la tarde). La tortilla española es un plato de recurso e improvisación, adecuado a la cólera de un español sentado, que no se templa si no le representan en dos horas hasta el final juicio desde el Génesis (Lope de Vega).

Los huevos fritos, estrellados o en tortilla son clásicos. Se ha propuesto que fue Santa Teresa de Jesús, en su convento de Sevilla, la primera en freír patatas en aceite de oliva, aunque los belgas no están de acuerdo. ¿Quién fue el primero en bañarlas en huevo batido y cuajar la tortilla española? No se sabe, aunque para algunos fue nada menos que ¡Zumalacárregui! Españolísimos son también algunos dichos en torno a la tortilla: las revoluciones o simples cambios en el poder siempre se han comparado aquí con un "dar la vuelta a la tortilla"; aunque con la amarga convicción que por muchas vueltas que se le dé "el que es huevo sigue siendo huevo y el que es patata sigue siendo patata".





Viñeta de El Roto, 29 de mayo de 2013